Pueblos obligados a desaparecer

Por José Salvador Lara

Desde tiempos remotos el hombre ha buscado para la fundación de sus pueblos planicies o valles que colinden con majestuosos ríos. Lejanos antecedentes indican que nuestras etnias formaban sus comunidades en lugares no muy lejanos donde el agua era un elemento de suma importancia para su existencia. En vista de esto y tomando en cuenta algunos intereses por parte de gobiernos establecidos tanto nacionales como regionales y locales estas poblaciones han sido trasladadas a lugares inhóspitos contrarrestando así el desarrollo de vida de las comunidades involucradas. Un caso particular es San Francisco de Tiznados, población perteneciente al municipio Ortiz del estado Guárico para quien el historiador Olman Botello en su libro Los Tiznados (1992) no tuvo fundación si no que surgió espontáneamente y fue vice feligresía, elevada a parroquia entre 1.720, y 1.729.

Según nos cuenta en una entrevista a la señora Gracia Graterol (1.942)” los primeros movimientos para el traslado del pueblo surge hacia 1978, todavía quedaban muchas personas con sus viviendas en pie, para ese entonces comenzaron las reuniones con los políticos, y la gente del gobierno de turno, inventariaron todo para darles la indemnización a cada uno por sus bienhechurías”

Algunos habitantes se han preguntado: ¿era necesario el traslado del pueblo? ¿Qué intereses tenía el gobierno de la época para trasladar a los habitantes? Quizás para algunos tienen sus respuestas en la gran cantidad de agua que como un manto azul se divisa muy cerca de donde hubo un pueblecito entre el bosque y la maleza con una iglesia donde fue bautizado el genial jurista Juan Germán Roscio, y que a estas alturas del siglo XXI sus calles empedradas y la iglesia en bahareque retan al tiempo como testigo de un tránsito de vida bucólica que recogió voces y miradas de un tiempo enlontanaza.

En Venezuela tenemos casos similares a San Francisco de Tiznados, es el corolario de su Par San Francisco de Cara cuya población fue trasladada al sitio que actualmente lleva por nombre Guanayén, en el estado Guárico; a cuya población se le atribuye cuna de nacimiento del general Joaquín Crespo Torres. A diferencia de Tiznados, el viejo San Francisco de Cara si quedo sumergido en las aguas con una cúpula en el centro, mudo testigo de la iglesia donde fue presentado el prócer Crespo. Otra referencia es la Iglesia del Potosí . Con dos siglos de historia, el pueblo de Potosí, en el Estado Táchira, fue desalojado en el año 1984, a pesar de la negativa de muchos habitantes. El motivo: la Represa Uribante Caparo. Según los estudios, tarde o temprano, quedaría sumergido bajo las aguas. Según los técnicos por estar ubicada en zona de alto riesgo.

Tomando en consideración los poblados que han quedado bajo las aguas, o aquellos que fueron trasladados por caprichos de gobiernos anteriores, podemos definir que algunos de ellos , en vez de solucionar un problema lo que hicieron fue empeorar la situación, dejando a sus habitantes en un futuro incierto. Quizás por falta de una buena planificación técnica en favor de un desarrollo ajustado a una amplia sociedad merecedora de un espacio amplio para realizar su grandes necesidades. Entre los pueblos que han sufrido los embate de traslado, según antecedentes en nuestro país, tenemos a San Francisco de Cara: su población fue traslada al sitio de Guanayen; el pueblo de Potosí fue trasladado para dar paso al complejo hidroeléctrico Uribante Caparo, y el poblado, el cual hemos tomado en consideración para nuestra investigación historiográfica, San Francisco de Tiznados, en cuyo espacios fue construida El Embalse Francisco Mancilla. Hay que destacar a poblaciones que por causas naturales fueron trasladadas de su lugar de origen, tal es el caso del El Limón en el estado Aragua; también, Turiamo , según por estar en zona de alto riesgo. Vargas, en el estado Vargas, cuyos habitantes fueron ubicados en distintas partes del país, y otros tantos que abordaremos en entrega futuras.

Según nuestra investigación estos cambios o traslados de un lugar a otro los sufre en cambio propia las sociedades, dejando en ellos nostalgia por una tierra que los vio nacer, un entorno donde sus mayores soñaron con una esperanza de vida hasta el fin de sus días, sin renunciar a sus quehaceres y al arraigo fértil de lo construido.


José Salvador Lara es poeta y promotor cultural. Participante de la Maestría de Historia de Venezuela de la Universidad Rómulo Gallegos, UNERG.



Para citar:
LARA, JOSÉ SALVADOR (2012) . Pueblos obligados a desaparecer. En: Trabajo históricos de los Participantes.San Juan de los Morros: Universidad Rómulo Gallegos, (online).

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